Larga Distancia. (Cosas absurdas… ¡oh si!)

Desde pequeña mi madre decía que yo era muy especial para ella y al pasar algunos años, comprendí que para otras personas también lo soy…
Lo que les voy a contar es una historia cien por ciento verídica. Les puedo asegurar que no es la primera vez que me ocurre un hecho poco común.
Estábamos de paseo con mi pololo, por el apacible y húmedo Puerto Montt, cuando decidimos ir a ojear en los escaparates de uno de los centros comerciales, del cual - claro esta- omitiré nombrar para no dar más publicidad a los peces gordos. Era una larga y fría tarde de lluvia y tomar un helado no era una mala opción – ¡lo que ocurrió posteriormente si fue una tragicomedia! – ya que al cabo de unos minutos, el helado más el agua estrellando y deslizándose en las ventanas del mall, me provocó una terrible necesidad de ir al baño, necesidad que por cierto con regularidad experimentamos todos los seres humanos.
Al llegar al inodoro todo transcurría con absoluta normalidad, bien… todo bien. Pero al bajar mis pantalones, de pronto sentí un sonido en el agua… ¡Mierda, había olvidado que mi teléfono móvil, estaba en mi bolsillo trasero!... Maldije mi suerte… pero lo peor fue que ahí no termino todo, al tratar de rescatar mi móvil rojo, y al intentar introducir mi mano por el asqueroso water, la maldita tecnología Gringa funcionó y la cadena automática se puso en marcha. Vi con impotencia como 50 lucas + 5 en llamadas se iban literalmente a un pozo de mierda del McDonald... así pase un mes desconectada.
Bueno… y ese la lamentable y absurda historia de mi ex teléfono.

Rinaldo dijo
Otra de las aventuras tragicomicas de Pauligata... que se quedo desconextada!
Ja ja ja! :-)
28 Julio 2005 | 08:25 PM